"EL ÁRBOL DE ORO" - Extracto
Gap Fill-in Exercise

by Sra. Nuzzi

Fill in all the gaps, then press "Check" to check your answers. Use the "Hint" button to get a free letter if an answer is giving you trouble.
You can also click on the "[?]" button to get a clue. Note that you will lose points if you ask for hints or clues! ˇBuena suerte!
La señorita Leocadia era alta y gruesa, tenía carácter más bien áspero y grandes juanetes en los pies, que la obligaban andar como quien arrastra cadenas. Las clases en la escuela, la lluvia rebotando en el tejado y en cristales, con las moscas pegajosas de la tormenta y persiguiéndose alrededor de la bombilla, tenían su atractivo. Recuerdo especialmente a un muchacho de unos diez , hijo de un aparcero muy pobre, llamado Ivo. Era un muchacho delgado, de ojos azules, que bizqueaba ligeramente hablar. Todos los muchachos y muchachas de la escuela admiraban y envidiaban un poco a Ivo, por el don poseía de atraer la atención sobre sí, en todo momento. No es que fuera ni inteligente ni gracioso, y, sin embargo, había algo en , en su voz quizás, en las cosas que contaba, que conseguía cautivar a le escuchase. También la señorita Leocadia se dejaba prender de aquella red de plata que Ivo tendía a cuantos atendían sus enrevesadas conversaciones, y (yo creo que muchas veces contra su voluntad) la señorita Leocadia confiaba a Ivo tareas deseadas por todos, o distinciones que merecían alumnos más estudiosos y aplicados.
Quizá lo que más se envidiaba de Ivo la posesión de codiciada llave de la torrecita. Ésta era, en efecto, una pequeña torre situada en un ángulo de la escuela, en interior se guardaban los libros de lectura. Allí entraba Ivo a buscarlos, y allí volvía dejarlos, al terminar la clase. La señorita Leocadia se lo encomendó a él, nadie sabía en realidad por qué. Ivo estaba muy orgulloso de esta distinción, y por nada del mundo hubiera cedido. Un día, Mateo Heredia, el más aplicado y estudioso de la escuela, pidió encargarse la tarea (a todos nos fascinaba el misterioso interior de la torrecita, donde no entramos nunca), y la señorita Leocadia pareció acceder. Pero Ivo levantó, y acercándose a la maestra empezó a hablarle en su voz baja, bizqueando los ojos y moviendo mucho manos, como tenía costumbre. La maestra dudo un poco, y al fin dijo: - Quede todo como estaba. siga encargándose Ivo de la torrecita. -




Copyright © 2000-2012 Marie G. Nuzzi. All Rights Reserved.